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jueves, 6 de enero de 2011

El libro instructivo

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por Celia Fabiana Galvalisi
Licenciada en Psicopedagogía, Becaria de Perfeccionamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesora adscripta a la Cátedra de Didáctica de la Enseñanza Media y Terciaria del Departamento de Ciencias de la Educación, Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Río Cuarto



Cuando se trata de evaluar un libro escolar, la primera idea que se tiene apunta a considerar el contenido conceptual de la obra, de acuerdo con la disciplina que trate. Sin embargo, otros aspectos tan importantes como el contenido hacen a la estructuración general de un "buen libro escolar". Esta diversidad de variables a considerar en su evaluación tornan bastante compleja la determinación de criterios de calidad de los libros escolares. Mejía Bottero (1991) afirma que:
"El libro ideal no existe. El que es mejor para unos, resulta insuficiente para otros. Lo que un profesor espera de un texto puede no coincidir con lo que anhela otro colega, especialmente cuando se tienen en cuenta variables situacionales como tipo, preparación y experiencias previas de los alumnos, disponibilidad de compra de textos y precio de los mismos, enfoques diversos de una misma asignatura o tiempo del profesor para preparar las clases" (Mejía Bottero, 1991, p. 103)
De todos modos, creemos que vale la pena detenerse en una revisión de las características deseables para un libro de texto, a partir de los resultados de la investigación de los últimos 20 años acerca de los textos escolares.
Para comenzar, parece necesario delimitar el significado del concepto de libro instructivo. Por una parte, establecemos -para nuestro uso- la equivalencia de las expresiones "libro de texto", con "libro escolar" y "libro instructivo". Por otra parte, coincidimos con Mary Sawyer (1991) que define al texto escrito como prosa instruccional, cuya función más importante es la de enseñar. También adherimos a la definición propuesta por Liendro:
"el libro de texto es un material educativo por cuanto ofrece recursos y medios que ayudan a realizar los cambios conductuales que deben operarse en el educando (...); por su especialización, amplitud, versatilidad, ocupa el primer lugar y es el soporte principal de la actividad educativa" (Liendro, 1992, p. 39).
Por consiguiente, cuando nos abocamos al diseño de un escrito para enseñar, deberíamos tener en cuenta que éste debe servir a nuestros alumnos para aprender. Aunque ello parezca obvio generalmente ese objetivo se pierde en el afán por incluir cierta cantidad de contenidos y actividades. A continuación presentaremos algunos de los tópicos que atrajeron el interés de docentes e investigadores interesados en mejorar la calidad de los textos instructivos.

LA PREOCUPACIÓN POR EL CONTENIDO
1. Los criterios de organización
Uno de los antecedentes fundamentales en esta línea son los estudios de Ausubel (1978) quien incluye, dentro de las condiciones para un aprendizaje significativo, la calidad de los materiales de estudio. Ausubel (1978) propone también ciertos criterios a tener en cuenta respecto de la organización de materiales para la enseñanza: diferenciación progresiva, reconciliación integradora y lógica interna del material. Veamos a qué se refieren cada uno de estos criterios.
a) Diferenciación progresiva: consiste en presentar las ideas más generales e inclusivas primero, luego éstas se diferencian progresivamente en función de los detalles y la especificidad. En relación con los libros de textos, Ausubel (1978) observó que generalmente se separaban los materiales temáticos homogéneos en capítulos y subcapítulos distintos y se ordenaban los temas y subtemas (así como el material dentro de cada uno de éstos) en función de la relacionabilidad temática, sin atender a sus niveles relativos de abstracción, generalidad e inclusividad.
b) Reconciliación integradora: Consiste en establecer claramente las relaciones entre las ideas, señalando al mismo tiempo las semejanzas y las diferencias entre conceptos. Con la aplicación de este criterio se intenta evitar la departamentalización de temas que suele traer como consecuencia el poco uso de conocimientos e ideas inclusoras previas.
Una manera de usar el principio de reconciliación integradora en la preparación de materiales para la enseñanza es a través de los organizadores de avance. Así lo expresa Ausubel:
"Los organizadores ... pueden diseñarse expresamente para fomentar el principio de reconciliación integradora: Se consigue esto señalando de manera explícita de qué manera las ideas aprendidas y relacionadas son básicamente iguales o esencialmente distintas de las ideas nuevas y la información de la tarea de aprendizaje...Con esta maniobra se evita el aislamiento de conceptos esencialmente iguales en departamentos distintos y sin comunicación y se desalienta la proliferación desorientadora de términos múltiples para representar ideas en apariencia diferentes pero en esencia equivalentes. (Ausubel, 1978, p. 188)
c) La lógica interna del material: es decir la plausibilidad, la lucidez y la intencionalidad del material. Algunas de las maneras que Ausubel (1978) propone para apoyar este criterios giran alrededor de:
• el empleo de términos precisos, congruentes y faltos de ambigüedad,
• la definición de todos los términos nuevos antes de usarlos,
• el empleo de lenguaje sencillo y menos técnico,
• el uso de apoyos empíricos-concretos y de analogías pertinentes,
• la explicitación de los principios, postulados y problemas propios de cada disciplina,
• la selección y la organización del contenido de la materia en torno de los ejes más explicativos, generales e integradores,
• la organización sistemática en secuencia del material, con atención cuidadosa a la graduación del nivel de dificultad,
• el empleo de organizadores apropiados.

2. Las condiciones de producción del conocimiento científico
En un estudio dedicado al análisis de libros de biología llevado a cabo en nuestro país, Liendro (1991) consideró que un libro de texto debería incluir, entre otros, los siguientes aspectos:
a) La dimensión histórica de la producción del conocimiento científico. Con este criterio se alude a la importancia de que los libros no oculten los procesos de producción del conocimiento científico. La autora sostiene que los textos deberían incluir las necesarias referencias a las personas que estudiaron los problemas, los momentos y circunstancias en que trabajaron, los objetivos que los guiaron... Ello para evitar que el estudiante elabore una concepción equivocada acerca de que el conocimiento se produce espontáneamente a partir de ideas maravillosas.
b) La dimensión teórica del proceso de producción del conocimiento científico. Se refiere a la actualidad del conocimiento y a las relaciones entre las diferentes disciplinas.
c) La claridad de los conceptos: Liendro (1991) hace una distinción entre conceptos mencionados (se menciona el nombre del concepto sin expresar su definición), conceptos definidos (se menciona el concepto junto a su definición), y conceptos explicados (la definición del concepto aparece relacionada con la definición de otros conceptos). Esta discriminación resulta de gran interés para el análisis de los libros porque uno de los problemas observados en los textos escolares es el excesivo número de conceptos mencionados frente al número menor de conceptos definidos y a los aún más escasos conceptos explicados (Liendro, 1991).

LA PREOCUPACIÓN POR EL LECTOR
Otro estudio importante referido a los criterios para mejorar los textos instructivos es el de Slater y Graves (1991), donde se señalan algunas características deseables para un buen texto expositivo. En primer lugar, sostienen Slater y Graves, el texto instructivo debe cumplir con las funciones de información y explicación del tema tratado, haciendo explícitas las relaciones entre datos, hechos, teorías. En segundo lugar, un texto expositivo debe ser directivo, debe usar la posibilidad que otorga el texto de guiar al lector; esta función puede cumplirse a través de recursos de organización de la información (introducciones, títulos, subtítulos y resúmenes); claves perceptuales (subrayado, bastardilla) y conceptuales (palabras claves -lo más importante, como consecuencia, a diferencia de-, ejemplificaciones, analogías. Estos recursos pueden servir a los lectores como orientaciones para identificar las ideas más importantes y los conceptos que las sustentan. Por último la incorporación de episodios narrativos: (pequeñas anécdotas, fábulas, etc.) para que la información se haga más comprensible e interesante.
En síntesis, los planteos revisados hasta aquí nos permiten identificar pautas para el análisis de la calidad de los libros instructivos. Expresados en forma breve, ellos indican que un buen libro instructivo debería satisfacer los siguientes criterios:
• mostrar una adecuada selección y organización de los contenidos básicos de la disciplina
• presentar una adecuada organización lógica y gradual, partiendo de lo general a lo particular, usando organizadores y respetando el criterio de reconciliación integradora
• precisar explícitamente las diferencias o semejanzas entre conceptos
• definir y explicar conceptos nuevos
• emplear lenguaje sencillo
• clarificar las ideas a través del uso de analogías pertinentes
• considerar la secuenciación del contenido de acuerdo a su dificultad
• apoyar la comprensión por medio de organizadores previos
• cumplir con las funciones de información y explicación
• responder al criterio de directividad (capacidad del texto de guiar al lector a través de claves explícitas: subrayados, palabras claves, analogías, etc.)
• incluir elementos narrativos para atraer, motivar y mantener la atención del lector.
• explicitar las dimensiones teóricas (actualización e integración disciplinar) e históricas (hacedores en un tiempo y espacio) de la producción del conocimiento científico
• manifestar menor densidad en los contenidos pero mejorar la selección de la información y la metodología para lograr un aprendizaje significativo.

OTRAS SUGERENCIAS PARA MEJORAR EL TEXTO INSTRUCTIVO
En un estudio reciente, Sánchez Miguel (1995) comenta dos problemas fundamentales y frecuentes de los textos instructivos: uno, que los textos dan por supuesto que el lector posee los conocimientos previos necesarios para comprender el texto; otro, que los textos no muestran claramente las ideas principales y las relaciones entre las ideas; ambos problemas deben ser considerados como obstáculos para la comprensión.
Cuando los textos para la enseñanza confían demasiado en los conocimientos previos del lector, puede ocurrir que se vuelvan demasiado exigentes para quienes no tienen ese conocimiento disponible. En estos casos el lector debe apelar a su capacidad de hacer inferencias para cubrir las brechas del conocimiento que podrían haberle dado lecturas o aprendizajes previos. Para evitar estos problemas Sánchez Miguel propone incluir en el texto las ideas que se consideran primordiales para que los alumnos aprendan ideas nuevas; es decir, hacer explícitos los conceptos, principios u otros conocimientos necesarios para comprender el contenido nuevo. De este modo se disminuye la densidad semántica y se reduce la necesidad de hacer inferencias.
En segundo lugar, Sánchez Miguel ha observado la estructura de los textos y encontró que muchos libros muestran una organización de ideas en forma de colección, sin una ordenación jerárquica ni causal. Se sugiere, entonces: analizar el texto atendiendo a la progresión temática o sucesión de temas y subtemas en los diversos párrafos con una señalización explícita del cambio temático, a la estructuración del material escrito u organización que articula y ordena el texto, si ésta es clara para orientar la comprensión, así como la dificultad que ofrece el texto para la identificación de sus ideas más importantes.
Como vemos, determinar la calidad de un texto instructivo supone una cuidadosa revisión de diferentes aspectos que parecen relacionarse con el proceso de comprensión. Pensamos que el conocimiento de los criterios que intentamos sistematizar en esta comunicación pueden ser de utilidad en el momento de seleccionar textos o preparar guías o materiales para la enseñanza.


Bibliografía


Liendro, Elizabeth, 1992 Curriculum presente ciencia ausente. La enseñanza de la Biología en la Argentina de hoy. Buenos Aires. Mino y Dávila. Tomo II
Mejía Bottero, Williams, 1991 Evaluación de la calidad de los textos escolares. En Peña Borrero, Luis B. 1991 La Calidad del Libro de Texto. Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLAC), Ministerio de Educación Nacional de Colombia (MEN), Pontificia Universidad Javeriana, Secretaria Ejecutiva del Convenio Andrés Bello (SECAB). Santa Fe de Bogotá. pp. 100-127
Sawyer, Mary H. 1991 A review of research in revising instructional text. Journal of Reading Behavior. Vol. XXIII (3), pp. 307-333.
Slater, W. y M. Graves 1991 Investigaciones sobre el Texto Expositivo. En Mutt, Denise. 1991 El Texto Expositivo. Aique. Buenos Aires.
Sánchez Miguel, Emilio. 1995 Los textos expositivos. Estrategias para mejorar su comprensión. Santillana. Aula XXI.




Revista Contextos de Educación N°1
Facultad de Ciencias Humanas
Universidad Nacional de Rio Cuarto


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lunes, 5 de enero de 2009

La evaluación de la creatividad

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por Maribel Santaella
UPEL - Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez



Introducción

La creatividad es la facultad de organizar de algún modo original los elementos del campo perceptivo, de estructurar la realidad, desestructurarla y reestructurarla en formas nuevas. Suele ser más fácil y atractivo captar los productos de la creatividad, en vez de los procesos, porque son tangibles, concretos; mientras que los procesos son más ilustrativos.

Guilford (1978),señala que la creatividad implica huir de lo obvio, lo seguro y lo previsible para producir algo que, al menos para el niño, resulta novedoso"; mientras que Torrance (1973) considera que la creatividad es un proceso que vuelve a alguien sensible a los problemas, deficiencias, grietas o algunas en los conocimientos y lo lleva a identificar dificultades, buscar soluciones, hacer especulaciones o formular hipótesis, aprobar y comprobar esas hipótesis, a modificarlas si es necesario, además de comunicar los resultados. Para Rodríguez (1998) considera que la creatividad implica ideas esenciales de novedad y de valor; si lo que se produce no tiene nada de nuevo ni de valioso, entonces no hablamos de creación. La creación es formulación de hipótesis, experimentación, investigación, invención, descubrimiento, implica una búsqueda muy activa, dinámica e ingeniosa.

Paredes (2005) establece que la creatividad es la capacidad de ver nuevas posibilidades y hacer algo al respecto. Cuando una persona va más allá del análisis de un problema e intenta poner en práctica una solución se produce un cambio. Ver un problema, tener una idea, hacer algo sobre ella, tener resultados positivos. La creatividad es el proceso de presentar un problema a la mente con claridad , ya sea imaginándolo, visualizándolo, suponiéndolo, meditando, contemplando, entre otros, y luego originar o inventar una idea, concepto, noción o esquema según líneas nuevas o no convencionales.

Guilford (1959) define la creatividad como una forma de pensamiento que se desencadena en un sujeto como consecuencia de la percepción de un problema y que posee diversos componentes, las cuales fueron descritos por el autor a partir del análisis factorial: (a) sensibilidad;(b)fluidez;(c)flexibilidad;(d)elaboración;(e)originalidad; y (f) redefinición. Para establecer la relación entre estos factores y los rasgos intelectuales, el autor incluyó la sensibilidad para los problemas dentro de la categoría evaluación; el factor redefinición en la categoría de pensamiento convergente y fluidez, flexibilidad, originalidad y elaboración como parte del pensamiento divergente, de allí que sean estos cuatro factores los que han suscitado mayor atención en posteriores investigaciones.

Torrance (1962) define la creatividad como el proceso de descubrir problemas o algunas de información, formar ideas o hipótesis, probarlas, modificarlas y comunicar los resultados. Le asigna a la creatividad un carácter de habilidad global y realizó una redefinición de los factores propuestos por Guilford de la siguiente manera: (a) fluidez;(b) flexibilidad;(c) elaboración; y (d) originalidad.

Lacasella ( 1998) considera que las investigaciones que se han llevado a cabo sobre creatividad en el ámbito del análisis conductual se revela que casi todas éstas han basado sus medidas de creatividad en los factores descritos por Guilford (1959) y Torrance(1962).

Estado del Arte de la Evaluación de la Creatividad

Contreras (1989) realizó un artículo sobre la Creatividad e Inteligencia: Una revisión de estudios comparativos, revisa las investigaciones que más relevancia han tenido y que datos han aportado sobre la relación existente entre lo que tradicionalmente se ha llamado inteligencia y creatividad. Los resultados discrepan notablemente de unos a otros estudios. Así, algunos consideran que inteligencia y creatividad no son nada más que dos nombres para un mismo proceso, otros piensan que se puede diferenciar pero guardan cierta relación, y hay quienes los consideran perfectamente distintos y operativamente diferentes.

Olea (1993), en su artículo"La evaluación de la creatividad: revisión y crítica, señala que la evaluación de la persona creativa, considera la creatividad como un rasgo estable ha determinado la construcción de pruebas psicométricas para evaluar las aptitudes o los rasgos de personalidades creativas, así como el diseño de procedimientos de juicios subjetivos basados generalmente en nominaciones de diversa índole. En relación con los test de aptitudes, sólo pueden considerarse relativamente válidos por el tipo de tareas planteadas, dista mucho del tipo de comportamiento que un individuo desarrolla en la vida real para conseguir un determinado logro creativo.

Si exceptuamos el criterio cuantitativo, poco válido en situaciones ajenas a la productividad científica, y el análisis objetivo de productos, difícil de articular en la mayoría de ámbitos o actividades, el procedimiento basado en valoración del producto mediante criterios multidimensionales puede manifestar mayores garantías y aplicaciones con relación a varios aspectos: (a)el procedimientos de evaluación centrado en productos tiene mayor validez ecológica que cualquier otro, dado que su objetivo es la valoración de resultados conseguidos mediante determinadas actividades que se realizan; (b) permite un mejor análisis de los aspectos cualitativos de la creatividad y una aproximación entre los planteamientos conceptuales, enfatizando las características de originalidad y eficacia, y los criterios de evaluación utilizados; (c) la evaluación de productos puede ser un procedimiento más sensible para detectar efectos previsibles en investigaciones de tipo experimental, donde precisamente se intenta controlar las diferencias individuales ínter grupo para estudiar el efecto de la variable; (d) como la evaluación se centra en resultados y no en individuos, pueden eliminarse los "efectos halo" característicos de los procedimientos de juicios subjetivos sobre personas o procesos; y (e) en caso de establecerse una evaluación válida de producciones, podría estudiarse la influencia que tienen sobre el rendimiento creativo las distintas aptitudes creativas, rasgos de personalidad, factores motivacionales, destrezas técnicas o el rendimiento en las diferentes fases del proceso de resolución de problemas. En ciertas condiciones, los juicios subjetivos sobre el producto pueden tener ventajas considerables respecto a los juicios para evaluar la persona o el proceso creativo, así como cualquiera de los procedimientos psicométricos de evaluación de la creatividad, porque existen parámetros y criterios a seguir que se manifiestan en forma diferente.

Garaigordobil (1995) realizó un estudio sobre la Intervención en la creatividad: evaluación de una experiencia; el estudio evaluó el efecto de un programa de intervención psicoeducativa en la creatividad verbal (fluidez, flexibilidad, originalidad, conectividad) con niños de 8 a 10 años, utilizó un diseño pretest-intervención-postest, con una muestra de 154 sujetos de 3º y 4º cursos de Educación Primaria distribuidos en 5 grupos de los cuales 126 desempeñaron la condición experimental, mientras que 28 fueron de control. Para medir las variables del estudio se administró el Test de los Círculos de la batería de Guilford. La intervención consistió en la implementación de una sesión de juego semanal en un curso escolar, en cada una de las cuales se realizaban varias actividades grupales que implicaban creatividad verbal, gráfica, constructiva y dramática. En los resultados obtenidos mediante el análisis de varianza múltiple (MANOVA) pusieron de manifiesto un efecto positivo de la intervención en la creatividad verbal (fluidez, originalidad) y en la creatividad gráfico-figurativa (fluidez, originalidad, conectividad). Los resultados obtenidos en los tres indicadores de creatividad verbal, evaluados a través de dos tareas permiten afirmar que: (a) la intervención estimuló la creatividad verbal promoviendo un importante incremento en el número de ideas planteadas por los niños, en la flexibilidad de pensamiento que permite aportar ideas en múltiples direcciones, y en la originalidad de estas ideas medida con el criterio de infrecuencia estadística; (b) aunque se produjo un aumento de las categorías de clasificación de las ideas o flexibilidad de pensamiento, el impacto del programa de juego fue mayor en los indicadores fluidez de ideas y originalidad, confirmándose un menor incremento de la flexibilidad de pensamiento, evidenciado en los tests utilizados.;(c) la intervención, no obstante, estimuló un mayor efecto en las respuestas dadas al Test de los Usos Inusuales que en el Test de las Consecuencias. En las consecuencias las puntuaciones en la fase pretest también fueron inferiores a las obtenidas por los niños en el Test de los Usos. Podría ser que el mayor nivel de dificultad cognitiva del Test de Consecuencias puede ser un factor explicativo de este dato.

Con respecto a los efectos del programa en la creatividad gráfico-figurativa se constató un efecto positivo del programa en las variables fluidez, originalidad, conectividad. Así se pone de manifiesto que el programa ejerció un menor efecto sobre el indicador flexibilidad, tanto en su vertiente verbal como gráfico-figurativa.

Monks (1995) en su investigación sobre Creatividad: aproximación ideográfica versus nomotética, señala que existe una variedad de aproximaciones al estudio de la personalidad y del desarrollo humano, una forma de clasificarlas es en términos de la diferenciación ideográfica en contraposición a la nomotética, la aproximación ideográfica hace énfasis en la descripción minuciosa sobre el desarrollo del individuo. En contraposición, la aproximación nomotética resalta las normas y explicaciones generales. E l resultado de un estudio está altamente influenciado por la aproximación metodológica utilizada; y esto es especialmente importante en el estudio de los individuos creativos dado que es importante prestar atención a los detalles biográficos relacionados con la producción creativa. Por lo general, la creatividad es vista como una expresión de la originalidad de la producción de la persona, sin embargo, existen numerosas áreas de producción creativa tales como el lenguaje, la música y las artes plásticas, la mecánica, la matemática y la filosofía.

En este artículo se concentra la atención en el libro"Creating Minds"(1993) de Howard Gardner para demostrar el valor de una aproximación más ideográfica y el desarrollo adornado por los logros creativos de algunas personas. Este autor distingue siete tipos de inteligencia las cuales ilustra con la historia, desarrollo y producción de siete individuos creativos-productivos. Las siete inteligencias y sus correspondientes individuos creativo-productivos son:

1. Lingüística. T.S. Elio: poeta, dramaturgo y crítico nacido en EE.UU.; fue una figura literaria muy importante en Europa; recibió el Premio Nóbel de Literatura en 1948.
2. Lógico-matemática. Albert Eisntein: físico y matemático estadounidense, nacido en Alemania; modificó la conceptualización del tiempo, espacio y luz; el Premio Nóbel de Física y de la Paz.
3. Visual-espacial. Pablo Picasso: pintor y escultor español, residente en Francia; un artista prolífico que influyó en el arte del siglo xx y fue fundador del cubismo.
4. Musical. Igor Stravinsky: compositor estadounidense, nacido en Rusia, uno de los compositores que ha influenciado más en siglo xx a través de la armónica politonal y los nuevos arreglos de instrumentación.
5. Corporal-kinestésica. Martha Graham: bailarina y coreógrafa estadounidense; desarrolló nuevas formas de danza, creando una nueva comprensión de la coreografía, fue una de las personas más influyentes en el siglo xx, en relación a danza y coreografía.
6. Interpersonal. Sigmund Freud: psiquiatra y neurólogo austriaco; descubrió a través de un autoanálisis intensivo nuevas dimensiones psicológicas en la conducta humana; su teoría ha influenciado casi todas las áreas de la vida cultural.
7. Interpersonal. Mahatma Gandhi: política hindú y líder espiritual, quien a través de su concepción de la política, su estilo de vida ascética y su profunda religiosidad, tuvo una influencia substancial en la independencia de la India. Desarrolló métodos novedosos de resistencia pacífica que tuvieron impacto.

Del Morral (1999) realizó un artículo denominado "El reto del desarrollo de la creatividad", analizó el concepto de creatividad y las aportaciones que las nuevas herramientas tecnológicas han introducido en la formación del docente, se trata de presentar las posibilidades creativas de la escuela, el proceso de enseñanza-aprendizaje como un proceso de creación a través del cual los niños expresen y desarrollen su imaginación, sus ideas, emociones y obtengan de él un alto grado de satisfacción. La idea de creatividad está estrechamente unida a la idea de libertad. Supone que las actividades educativas se desarrollen en un marco de libertad social y educativa; por esto es una preocupación de países que gozan de sistemas políticos democráticos y sistemas educativos avanzados. Para establecer las condiciones que posibiliten la formación de la creatividad dentro de los sistemas educativos es necesario romper con la rigidez de los programas de contenidos, así como con las concepciones conductistas de aprendizaje. Es imprescindible dar mayor flexibilidad a los programas, de forma que se deje un margen de libertad para que el alumno pueda decidir por sí mismo, comportarse creativamente y aplicar su capacidad de aprender por cuenta propia.

La incorporación de técnicas y recursos audiovisuales e informáticos en el proceso educativo es actualmente una realidad, que se haya en sintonía con los requerimientos formativos de la sociedad actual. Los resultados de distintos estudios reflejan cómo dichos recursos tecnológicos en tantos instrumentos didácticos contribuyen a consolidar en los estudiantes un proceso de aprendizaje interdisciplinar, y a formar en ellos unos esquemas de conocimiento que preparan para aprender a aprender. Estas novedosas herramientas didácticas generan un alto potencial motivador dado su gran atractivo y además propician aprendizajes significativos.

Por otra parte, De la Torre (1991) se plantea si está presenta la creatividad en la Reforma Educativa Española, y en caso afirmativo de qué forma se manifiesta, para ello analizó el alcance de la Reforma dentro de una perspectiva de cambio, y la creatividad en sus cuatro orientaciones fundamentales: persona, proceso, entorno y resultado. Los resultados revelan que la reforma educativa española promueve la creatividad, no tanto con referencias terminológicas cuanto desde sus principios, la creatividad esta latente en las propuestas abiertas al cambio, en las innovaciones curriculares, en las referencias al desarrollo personal e institucional, a la profesionalidad docente, a la formación continuada, al aprendizaje significativo, a la calidad de la enseñanza, al vital flexible, a las metodologías activas, al desarrollo de estrategias cognitivas, entre otras. La reforma educativa es un nido de innovaciones y cambios de diferente complejidad y alcance. Se hace referencia a los resultados recogidos en el estudio diagnóstico llevado a cabo por el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación.

El autor concibe la creatividad como una cualidad que trasciende al individuo, no es sólo una aptitud personal, sino que es todo una actitud, un estilo de vida, un clima, una cultura, un valor, una forma de afrontar y resolver problemas; en suma un bien social que es preciso formar para asegurar el crecimiento de los pueblos. Es por está razón que la educación y la creatividad han de estar inseparablemente unidas si queremos construir el futuro.

Alvés (2000) realizó un estudio del Programa de liberación creativa con imagen (PLICI) fue desarrollado durante todo el año escolar de 1995/1996 de forma sistemática, con estudiantes de nivel 2º grado de la Escuela Básica, con la colaboración de un profesor de apoyo, en un contexto de materiales pedagógicos de apoyo en una de las Escuelas de Enseñanza Básica del Distrito de Coimbra.

En un segundo momento, se implementó un grupo de diez intervenciones estratégicas, las cuales, por acuerdo, se decidió llamarlas "Proceso de regulación holística". La imagen lleva a cabo un papel de "tecnología adecuada" en las dinámicas creativas desarrolladas, con una fuerte capacidad de sugestión, apareciendo como la fuerza central de motivación del modelo de acción (Interacción-Medición- Contexto). La variable dependiente es definida operacionalmente cada una de las diez categorías: abreacción o resistencia al cierre; originalidad; elaboración; fantasía; conectividad o integración creativa; alcance imaginativo; expansión figurativa; riqueza expresiva; habilidad gráfica; morfología de la imagen. Todo basado en el Test de Abreacción para Evaluación de la Creatividad" (TAEC).

Por otra parte Rojas (2000) aborda la evaluación de la creatividad en preescolar desde la perspectiva del constructivismo social con niños de preescolar del Colegio Ciudad Mariana de Caracas ubicado en la urbanización el Paraíso de esta ciudad, el propósito fundamental del estudio fue comprender el proceso creativo en el marco de la interacción social, la investigación se realizó con métodos cualitativos, los datos se recabaron a partir de la observación participante, entrevistas semi-estructuradas y análisis de los dibujos y otras realizaciones de los niños.

Los resultados sugieren que los niños pueden beneficiarse de la interacción social con niños mayores, pero los beneficios dependen de las características de la tarea, la motivación, la afinidad, la personalidad de los sujetos involucrados y el contexto. La autora recomienda de acuerdo a los resultados obtenidos realizar estudios enmarcados en una metodología cualitativa, en los cuales interactúen niños de diferentes niveles de desarrollo en la realización de actividades dirigidas a estimular la expresión creativa.

Gardié (2000) considera que cada vez se hace mas notoria la necesidad de utilizar enfoques y modelos integrales, con una visión holística, y de dinámica interacción entre diferentes tipos de factores o componentes para abordar con mayor provecho el estudio de temas complejos provenientes de diversos ámbitos del conocimiento. En tal caso de la creatividad, resulta evidente que los enfoques teóricos unilaterales con que autores y corrientes del pensamiento, ligados sobre todo a la psicología, le han definido e incluso operacionalizado, se revelan realmente insuficientes e incompletas para dar cuenta de lo intrincado de su naturaleza y funcionamiento.

En Venezuela se ha venido utilizando, con resultados interesantes, una concepción de creatividad inspirada en el modelo de Cerebro Total deHerrmann(1989). En efecto desde 1994, se han efectuado investigaciones en el ámbito educartivo dirigidas a validar una versión venezolana del instrumento con que dicho autor determina los estilos individuales y grupales de pensamiento, con el fin de caracterizar los perfiles cerebrales de procesamiento de información de las muestras de estudiantes y docentes venezolanos. Un hallazgo interesante fue reportado por Gardié en 1997 relacionado con la existencia de una configuración de estilos de pensamiento francamente desfavorable en una importante muestra de docentes venezolanos, de todos los niveles del sistema educativo desde preescolar hasta postgrado, lo que hizo permitió evidenciar que existía creatividad desperdiciada, indicando con ello que el problema básico es que wel potencial creativo existente no alcanza a desarrollarse armoniosamente, debido, entre otros elementos que deben ser considerados, a la existencia de un perfil grupal de estilos de pensamiento inadecuado e insuficiente para la expresión creativa de individuos y organizaciones.

Rodríguez y Romero (2001) realizaron una investigación acerca de la creatividad en la tarea de Collage dentro del campo del Análisis Conductual, la concepción y medición del fenómeno, se ha basado en definiciones apriorísticas de los componentes de la creatividad en la actividad de Collage, elaboradas a partir de los factores propuestos por Guilford (1959) y Torrance (1962), a saber; fluidez, elaboración, flexibilidad y originalidad. Se ha evidenciado una artefactualidad entre las definiciones de los factores fluidez y elaboración de variables independientes y dificulta la identificación de efectos de generalización y transferencia. El estudio tuvo como propósito realizar una validación social de los criterios definitorios y característicos de la conducta creativa en la tarea de collage, persiguiendo como objetivos específicos: (a) explorar la existencia de criterios para evaluar el componente creativo en la tarea de collage; y (b) evaluar¡ si estos criterios coinciden con las medidas empleadas hasta ahora para el registro de la creatividad en collage. Para ello se entrevistaron cinco (5) sujetos expertos en el área de diseño gráfico, publicidad y creatividad, tres (3) hombres y dos (2) mujeres, con edades comprendidas entre 26-38 años. Un collage, como la originalidad, complejidad, armonía, fluidez, uso del color, temática, balance del elemento y la experiencia previa. Algunos de estos criterios coinciden con los factores elaboración, originalidad y flexibilidad. El factor elaboración fue destacado por su importancia, mientras que el factor fluidez fue catalogado como impertinente para la evaluación de la creatividad de la tarea collage.

Paredes (1997) presentó una ponencia en el Congreso Nacional de Investigaciones Educacionales en la Universidad de Lima, en la cual señaló que las pruebas de evaluación y lo test aplicados a los alumnos, siempre han sido objeto de reflexión y no necesariamente solo cuando nos sentimos alarmados por la elevada reprobación, repitencia y deserción, sino cuando queremos armonizar el tipo de evaluación que utilizamos en el contexto de una educación con calidad y excelencia. Esto es una preocupación internacional.

Murcia, orozco y Dussan (2002), presentan los resultados del estudio sobre la estructuración de un sistema de evaluación para la creatividad en la motricidad humana, a partir de las primeras aproximaciones realizadas por el grupo CREAM, desde 1993 y concretadas por el trabajo de Ayala en 1999. El estudio toma referencia, para la estructuración del sistema, la creatividad como expresión multidimensional de la naturaleza humana, y aborda el análisis través de cinco dimensiones: la dimensión de la persona, motivación, contexto medio ambiental, proceso y producto.

El grupo de investigación, parte de que la creatividad es connatural al hombre y la mujer, en este sentido es tanto cualidad como capacidad; es actitud y aptitud es voluntad y posibilidad. Se apoya en el análisis de la naturaleza humana y su ambigüedad manifiesta en tres dimensiones: (a) la neotenia, que implica proyecto de vida desde que se nace; (b) la naturaleza y su relación con la indagación sobre el mundo y el mismo hombre; (c) la capacidad de adaptarnos al medio sugiriendo transformaciones en este que permitan esa adaptación. Desde este análisis se considera que la naturaleza humana es creativa, ya que implica ambigüedad, inseguridad, incertidumbre, posibilidad, flexibilidad, originalidad, fluidez, entre otras.

Se aborda le creatividad a partir de diferentes tendencias y en particular desde las tendencias evaluativos, realizando un análisis de los criterios que se han tenido en la formulación de test de creatividad y las posibilidades actuales que la investigación comprensiva posibilita para realizar un sistema de evaluación que reconozca tanto las objetivaciones históricas de la vida motricia del niño como las expresadas en los diferentes niveles de relación cultural: familia, escuela y barriada.

A partir de este análisis la propuesta de evaluación comprende tres escenarios de apoyo teórico: el primero, asumido desde los procesos de investigación cualitativo- comprensiva, se consideraron aportaciones como las de la etnografía reflexiva de Hammersley y Atkinson (1994), Taylor y Bogdam (1995) y los desarrollos de complementariedad en la investigación cualitativa de Murcia y Jaramillo (2000); el segundo escenario estuvo relacionado con los desarrollos cualitativos en creatividad, donde se tomaron como referencia, entre otros: las historias de vida de Gardner (1998), los estudios sociales de Stemberg y Lubart (1997) y los estudios críticos de Weinsberg(1989); el tercer escenario, se centró en los test de creatividad realizados para la motricidad humana. En este se analizaron los test de Torrance (en Rieben 1979), Wyrick (1966, 1968); la escala de creatividad del entrenamiento deportivo infantil, el sistema de evaluación adoptado por Murcia, Taborda y Ángel y el cuarto en el que se tuvieron en cuenta los criterios convencionales para realizar test creativos y de evaluación considerados desde el psicologismo.

Esquivias (2001) señala que uno de los problemas educativos en México, es la ausencia de contenidos académicos en que se enfatice la enseñanza y el desarrollo de los procesos mentales complejos. En esta investigación empírica se muestra como se manifiesta la creatividad en los diferentes enfoques pedagógicos: Tradicional, Montessori y Freinet. El objetivo general consistió en verificar el grado en que se fomenta la creatividad en cada una de estas escuelas, se tuvo una población de 259 niños en total de tercero y sexto grados de primaria. La creatividad se evaluó a través del dibujo libre. El diseño utilizado fue experimental de tipo mixto, llevándose a cabo con su correspondiente análisis estadístico. Los resultados muestran diferencias significativas estadísticamente en cada una de las escuelas, con lo que se deduce que la escuela Freinet es la más favorecida.

La creatividad como variable de esta investigación, se le dio un tratamiento de evaluación especial. Analizando su contexto teórico y considerando esta evaluación de tipo subjetiva. Uno vez obtenidos todos los dibujos 259, de la investigación, distinguimos dos situaciones: una es el dibujo en sí y otra, la historia. La combinatoria, la disposición, el entusiasmo, la complejidad del contenido en los dibujos (mensaje), lo insólito de los materiales empleados, la calidad de los trazos, la creación, o bien, la repetición de un dibujo (réplica o creación), entre otros, fueron factores que al final de cuentas generaron un resultado específico y diferente para cada caso en particular. Estas características, no escapan al enfoque pedagógico que sustenta a cada participante.

La evaluación de la creatividad consistió en valorar 259 dibujos, siendo los jueces los expertos en el tema, tomaron los siguientes criterios de evaluación: expresión artística, creatividad, contenido y redacción. Los resultados obtenidos en la investigación, concluyen que los alumnos de la escuela Freinet, de la muestra con las que se trabajó en la investigación, son los más creativos. En segundo lugar se encuentra la escuela Montessori. Los más desfavorecidos son los de la escuela con un enfoque tradicional.

Una de las características centrales de la pedagogía Freinet es precisamente el socialismo, aporta un concepto con importantes implicaciones: denomina a la clase como célula social, a la cual convierte en una institución cooperativa, en la que el tanteo experimental permite al alumno confrontarse y abordar dificultades, las cuales conducen al intercambio, a la cooperación y la toma de decisiones de manera grupal. El ambiente de libertad y respeto hacia capacidades e intereses de los alumnos, así como el ambiente democrático y cooperativo que rigen las actividades académicas en el aula, son factores que favorecen el desarrollo de la creatividad; además de los afectivos, cognitivos y sociales.

La evaluación es tan antigua como es el hombre, inmerso en un contexto social, político y económico, que lo influye, es inherente al ser humano a todo su accionar, trayectoria, cultura e interrelaciones sociales, laborales y educativas que se han venido estructurando con el devenir del tiempo y las necesidades que cada día se hacen más inminentes caracterizándolo como ser cambiante, pensante, dueño de su accionar y responsable de sus decisiones.

El objetivo de la evaluación se relaciona directamente con el aprendizaje de los estudiantes, por lo que se debe tener una postura en la cual los alumnos se comprometan con el tipo de experiencia útil para el desarrollo de sus capacidades, con el propósito de evaluar el proceso. En el ámbito de la educación, lo que se refiere a la evaluación, ha girado en torno a lo negativo en cuanto a la concepción y aplicación que se le ha venido dando en el transcurrir del tiempo; de ahí la importancia que se le debe dar a la evaluación abordándola desde una perspectiva de la creatividad, mediante actividades, distintas estrategias, instrumentos, formas de participación, incorporando otras maneras de evaluar , menos rígida, negativa, autocrática, que permita la libertad de ideas, la expresión del significado de las cosas a través de la concepción que se tenga sobre algo en particular, partir de lo que se conoce , de la realidad, de experimentar con lo que se desea conocer, de lo que se observa, se lee , se escucha, se infiere , del riesgo; es decir llegar a la evaluación sin perder el objetivo de lo que se pretende evaluar, pero con una proyección hacia el profundizar qué, cómo, dónde, por qué, para qué se evalúa y cómo aplicar dicha evaluación, cuál sería el escenario, quiénes formarían parte y que se busca.

Paredes (2005) realizó una evaluación o reflexión del desempeño académico, en el cual se preguntó qué deberíamos observar, valorar, rescatar y afianzar en los procesos de aprendizaje para que la reflexión del desempeño académico fuera más integral, coherente y que además se acercara a niveles de justicia, entonces planteo, siete parámetros a tomar en cuenta: (a) el trabajo individual: entendido como la persistencia, el intento, el análisis que el alumno realiza en soledad y silencio y que requiere de un tiempo apreciable dentro de los procesos de aprendizaje; (b) trabajo en grupo: es el medio para convertir, sustentar y socializar dudas y claridades; para obtener argumentos y conclusiones; (c) participación: entendida como la reflexión para socializar conceptos y análisis; (d) progreso cognoscitivo: se debe abordar mediante monitorías reflexivas y constructivas que posibiliten la ayuda en el progreso del conocimiento y de los valores individuales y por tanto grupales, se deben realizar actividades previas como los trabajos, los ensayos, entre otros; (e) actividades de desarrollo cognoscitivo extractase: se deben aclarar el objetivo de los trabajos, que se debe tomar en cuenta, lo que se observa: la extensión, últimas respuestas, los resultados, la claridad, la elaboración, la completitud y la sola presentación; (f) convivencia: compartir, amor, respeto, ayudar y participar, discutir, entender y querer son principios que deben ayudar al crecimiento de valores coherentes con el progreso personal de todo individuo; (g) puntualidad y asistencia: se refiere a la oportunidad presencial del estudiante en las clases. Un alumno que falle a una o varias clases ha de quedar en desventaja de crecimiento conceptual y de valores que se den en la en las misma y por tanto su rendimiento y desarrollo podrán ser deficientes.

A manera de cierre el diagnóstico obtenido de acuerdo con este estudio de carácter documental, se puede concluir que existen discrepancias sobre la relación entre creatividad e inteligencia, ya que algunos autores lo consideran igual referirse a cualquiera de ellos, otros que se pueden diferenciar; sin embargo guardan relación y hay quienes lo consideran operativamente diferentes. En relación con los distintos procedimientos que se utilizan para evaluar la personalidad creativa, uno de los problemas que se presenta es la carencia de validez convergente que se manifiesta, ya que una de las causas es que muchos de los test que se aplican para evaluarla no miden realmente creatividad, al menos las conductas que socialmente se consideran creativas. Con respecto a la investigación realizada por Garaigordobil (1995) evaluó el efecto de un programa de intervención psicoeducativa en la creatividad verbal con niños de 8 a 10 años, el cual permitió incrementar el número de ideas planteadas por los niños en cuanto a la flexibilidad, además el impacto del programa fue mayor en los indicadores de fluidez de ideas y originalidad y se obtuvo un efecto positivo en la creatividad gráfico figurativa de las variables fluidez, originalidad y conectividad.

También la idea de creatividad está estrechamente unida a la idea de libertad, es necesario darle mayor flexibilidad a los programas educativos, de forma que se deje un margen de libertad para que el alumno pueda decidir por sí mismo, comportarse creativamente y aplicar su creatividad por su propia cuenta.

La Reforma Educativa Española tiene presente la creatividad en sus cuatro orientaciones fundamentales: persona, proceso, entorno y resultado, contiene innovaciones curriculares, promueve la creatividad, hace referencia al desarrollo personal e institucional, entre otros.

Propuesta para Evaluar la Creatividad

Para evaluar la creatividad no existe ningún instrumento válido; sin embargo se proponen algunos criterios e indicadores que algunos autores tanto del ámbito de la creatividad como de la evaluación han venido trabajando, considerando que se debe dejar una ventana abierta hacia el cambio, la modificación e incorporación de otros criterios al respecto.

A continuación se presentan algunos criterios e indicadores que se pueden utilizar para evaluar la creatividad:

Originalidad: es la capacidad del individuo para generar ideas y productos cuya característica es única, de gran interés y aportación comunitaria o social, la novedad, manifestación inédita, singularidad e imaginación.

Iniciativa: es la actitud humana para idear y emprender actividades, para dirigir acciones, es la disposición personal para protagonizar, promover y desarrollar ideas en primer término, liderazgo, anticipación, naturalismo, vanguardia e intuición.

Fluidez: es la capacidad para producir ideas en cantidad y calidad de una manera permanente y espontánea, expresión, variedad y agilidad de pensamiento funcional.

Divergencia: es la capacidad del individuo para analizar lo opuesto, para visualizar lo diferente, para contrariar el juicio, reflexión, pensamiento lateral y espíritu crítico.

Flexibilidad: es la capacidad del individuo para organizar los hechos dentro de diversas y amplias categorías, argumentación, versatilidad y proyección.

Sensibilidad: es la capacidad del individuo para percibir y expresar el mundo en sus múltiples dimensiones, expresión, concentración, identificación y empatía.

Elaboración: es la capacidad del individuo para formalizar las ideas, para planear, desarrollar y ejecutar proyectos, fortaleza, orientación, perfeccionamiento, persistencia y disciplina.

Desarrollo: es una característica relevante de la creatividad y se puede notar por sus grandes huellas en todo desarrollo creativo, la ansiedad producida por los deseos de realización, el forzamiento acelerado y la transformación de la naturaleza.

Autoestima: es la valoración de sí mismo, la confianza de la persona en un ser, basado en el conocimiento real de sus posibilidades y potencialidades, fortalezas y debilidades, confianza, fortaleza, estima y valoración de sí mismo.

Motivación: es la relación que existe entre lo cognitivo y lo afectivo en función de solucionar el problema profesional que el alumno debe resolver, modo de actuación profesional, establecimiento de contradicciones entre lo conocido y lo desconocido.

Independencia: es un rasgo de la personalidad necesario para la auto educación, es la capacidad de comprender, formular y realizar las tareas, libertad para elegir vías para la realización de proyectos, búsqueda, selección y procesamiento de la información.

Innovación: es la habilidad para el uso óptimo de los recursos, la capacidad mental para redefinir funciones y usos, cualidad para convertir algo en otra cosa, de lograr nuevos roles, curiosidad, sociabilidad y conocimiento de fortalezas.

Los criterios e indicadores antes descritos pueden ser modificados y mejorados, ya que muchos de ellos fueron planteados por un grupo importante de autores que han trabajado de forma específica los problemas de la educación y el desarrollo de la creatividad como (Gordón, 1963; Sobón, 1963; Parnes, 1973; Melhorn, H, 1982; De Bono, 1986; De la Torre, 1982; Guilford, 1991; Rogers, 1991; Torrance, 1992). Entre los científicos que en Cuba se dedican a la investigación acerca de la creatividad se encuentran: Albertina Mitjáns Martínez, América González, Alicia Minujín Zmud, Martha Martínez, entre otros.

La evaluación debe ser considerada como parte integrante del proceso educativo, con una función básicamente integradora y de control de la calidad de todas las acciones que se emprenden dentro del mismo. La evaluación de la innovación constituye una función de control de resultados, incorporación de nuevos procesos, y estrategias de desarrollo respectivamente, estos cambios favorecen a la comunidad educativa, lo que permite que la enseñanza no esté estancada, sino que sea una ciencia en constante evolución, adaptándose a las nuevas realidades socioculturales. La evaluación debe tener un carácter integrador donde se tome en cuenta las características del alumnado y el contexto sociocultural en que se encuentra, valorar globalmente las capacidades desarrolladas por el alumno, y en qué medida aquellas contribuyen a su formación como persona capaz de integrarse en su propio entorno social.

En conjunto toda evaluación sirve para la reorientación y mejora de la acción docente del profesorado y del proceso de aprendizaje de los alumnos, por lo que se debe considerar el aspecto técnico: las metas y algunas reflexiones específicas que tiene cada documento que le dé sentido; además de incorporar lo cualitativo si el alumno ha evolucionado en función de las metas establecidas, hasta que punto es suficiente o hay que profundizar algún aspecto en particular, entre otras. Para evaluar deben tomarse como referencia los criterios de evaluación previamente establecidos, que son conocidos y comprendidos por los alumnos. También se deben utilizar una amplia gama de instrumentos para recoger toda la información que se precisa.

La aplicación de la propuesta de los indicadores y criterios para evaluar la creatividad en cualquier nivel del sistema educativo venezolano debe considerar los factores de éxito tales como: el contexto educativo, las políticas educativas, el desempeño académico del docente, las innovaciones curriculares, actualización de los programas, estrategias innovadoras, el uso de la tecnología, información y comunicación, características de los alumnos, perfil del docente, los lineamientos emanados por el Ministerio de Educación y Deporte, la infraestructura, manejo de las concepciones y modelos de evaluación de la creatividad que debe poseer el docente, planificación y organización de las actividades a realizar para evaluar la creatividad en el Sistema Educativo Venezolano en la Educación Inicial, Escuelas y Liceos Bolivarianos y en la Educación Superior.

Manaus y Kellagham (1992) establecen varios tipos de evaluación cualitativa: la interpretativa: en la que el evaluador, estudia los actos, significaciones que se asignan a los sucesos por los actores en un contexto social. Se entiende desde una visión interpretativa de lo subjetivo; la artística, que supone una presentación narrativa de los descubrimientos del evaluador. Patra Eisner son fundamentales la intuición y la interpretación de lo subjetivo basado en la experiencia y en la observación. Para afinar la percepción es necesario ser evaluador y poder captar las cualidades y las relaciones que existen entre el profesor y los estudiantes, y el tipo de estrategias que emplea el profesor para estimular el interés, premiar, explicar y dirigir la clase. La sistemática, que intenta proporcionar una visión objetiva, válida y fiable, a través de la triangulación, descripciones o análisis lógicos.

Se puede concluir que cuando se propone a los alumnos que entren en un contexto imaginario con el propósito de desarrollar sus capacidades creativas, se ha de tener en cuenta la norma general de ni muy cerca ni muy lejos. Cuando los alumnos pueden imaginar realidades propias, proyectadas en otro objeto, que enlaza con la realidad pero que no es real, la experiencia es mucho más rica y tiene una gran fuerza emotiva. Por otra parte, hay que tener en cuenta que cuando se trabaja con la metodología creativa, la existencia de una docencia basada en la creatividad no excluye, el seguimiento de unas directrices y normas básicas de funcionamiento, que muy al contrario de coartar la libertad y creatividad, contribuyen a organizar el trabajo y las ideas de los alumnos, en base a un pensamiento coherente y organizado que posibilite la creación de ideas.

También hay que evaluar lo hecho, pero nunca a lo largo del proceso, sino cuando éste ha terminado. Esta evaluación debe ser formativa: debe sacar a luz los fallos y errores para aprender de ellos y superarlos, debe dar a los alumnos el mapa de lo que hasta ahora han aprendido y lo que les queda por aprender debe ayudarles a formarse una idea ajustada de su proceso de aprendizaje y a tomar conciencia de sus logros y dificultades; y debe, por último, motivación también para que sigan avanzando. Algunos elementos de la evaluación que se deben considerar a continuación se mencionan algunos: (a) fluidez: originalidad en la presentación, variedad de recursos; (b) flexibilidad: actividades abiertas, introducción de modificaciones, análisis de ideas insólitas; (c) elaboración; (d) diseño del interface: metáforas conocidas por el usuario, actividades en tornos lúdicos atractivos, los iconos y símbolos; (d) teoría del aprendizaje que subyace: responde a una concepción constructivista del aprendizaje, promueve el aprendizaje por descubrimiento, contiene secuencias de contenido lineales, posibilita el pensamiento divergente, presenta actividades en forma de juego y contribuye al desarrollo de la imaginación y la inventiva; y (e) nivel de interactividad: presenta actividades abiertas, posee distintas actividades de interacción, propone ejercicios con varias soluciones válidas, facilita las asociaciones libres de ideas y elementos, permite la corrección de errores y formula preguntas abiertas.

Referencias

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SANTAELLA, Maribel. La evaluación de la creatividad. SAPIENS. [online]. dic. 2006, vol.7, no.2 [citado 06 Enero 2009], p.89-106. Disponible en la World Wide Web: . ISSN
1317-5815.


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sábado, 11 de octubre de 2008

La lectura y la escritura: procesos dialógicos y recursivos

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por Josefa Pérez Terán
Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez
Universidad Pedagógica Experimental Libertador - Venezuela



Introducción

No cabe la menor duda de que la lectura y la escritura como prácticas académicas universitarias, se han convertido en el dolor de cabeza para la mayoría de los jóvenes que ingresan cada año a la Educación Superior en el campo de las Ciencias Sociales. El porqué de esta aseveración se debe a que los estudiantes desde el primer semestre o primer año tienen la obligación de hacer uso "adecuado" de ambas prácticas a fin de aprehender los saberes correspondientes a los cursos de su especialidad, re-elaborar los propios; y en consecuencia responder exitosamente a los objetivos propuestos en los respectivos programas de estudio.

Sin embargo, Carlino (2005) nos señala que aprender en la universidad no es un logro que está garantizado, sino que depende de la interacción entre los estudiantes, los docentes y la institución. Lo que más llama la atención de sus valiosos aportes en este campo tan amado y odiado a la misma vez es que el éxito de nuestros estudiantes como lectores y escritores depende de lo que haga el que está aprendiendo; de las condiciones que brindamos los docentes y las que nos aporta la institución a objeto de que el alumno ponga a andar sus procesos cognoscitivos.

La autora (ob.cit.), además expone y argumenta en su obra una serie de planteamientos que tenemos que considerar: (a) el deber que tenemos los docentes de Educación Superior de alfabetizar académicamente a nuestros estudiantes; (b) los modos de leer y escribir, de buscar, adquirir, construir y comunicar conocimiento no son iguales en todos los ámbitos; (c) la alfabetización no es una habilidad básica que se logra de una vez y por siempre; (d) la idea de aprender a producir e interpretar la lengua escrita no es un asunto concluido al ingresar a la universidad.

Asimismo, Carlino plantea:

integrar la producción y el análisis de textos en la enseñanza de todos los cursos porque leer y escribir forman parte del quehacer profesional-académico de los graduados que esperamos formar y porque elaborar y comprender escritos son los medios ineludibles para aprender los contenidos conceptuales de las disciplinas que estos graduados también deben conocer (p. 15-16).

En el marco conceptual descrito y como una forma de aunar esfuerzos a través de la participación en espacios de reflexión que coadyuven al mejoramiento de la calidad en la enseñanza y el aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, en el ámbito universitario, es nuestro propósito hacer una interpretación de los principios de dialogidad y recursividad inherentes a estos procesos desde los planteamientos hechos por Edgar Morin (2000) y su tesis acerca del pensamiento complejo; no sin antes presentar algunas conceptualizaciones sobre ambas prácticas, además de la visión vigotskiana del lenguaje interior y su vinculación con la lectura y la escritura.

La lectura y la escritura en el contexto universitario

De acuerdo con varios diagnósticos realizados por Di Stéfano y Pereira (2004), los estudiantes presentan problemas en diferentes niveles. Uno de ellos es la dificultad para ubicarse en las distintas situaciones de escritura, por lo que no llegan a construir adecuadamente las relaciones de fuerza entre los sujetos discursivos que intervienen en él (el Yo, el Tú y El saber del texto), ni manejan los modos diversos de atribución de la responsabilidad enunciativa o lo hacen inadecuadamente.

Otro de los niveles en los que presentan dificultad es el de las llamadas relaciones léxicas (Martínez, 1997), las cuales se refieren a las relaciones de conexidad entre párrafos o en los párrafos. No organizan el cuerpo de trabajo en párrafos, no utilizan títulos o subtítulos para demarcar las partes en el desarrollo de los textos, y si lo llegan a hacer no elaboran claras relaciones entre ellos.

Aunado a lo anterior, el nivel secuencial o de relaciones de progresión y continuidad temática es otro problema. Es decir, el logro del encadenamiento entre las proposiciones, que forman parte de la exposición de una postura sobre un tema, les resulta definitivamente bien cuesta arriba. Generalmente, los estudiantes o incorporan fragmentos de los textos leídos como si fuesen propios o presentan las ideas del autor de manera tergiversada, lo que a todas luces se considera una distorsión de lo leído. Además, en sus producciones no hay evidencias relativas a la necesaria reelaboración de las proposiciones que se corresponda con los textos trabajados, ni se indican las relaciones entre las proposiciones del autor (fuente primaria o de otro orden) y quien las parafrasea.

De allí que de acuerdo con Di Stéfano y Pereira (2004) las prácticas de escritura analizadas están lejos de representar la complejidad, la reflexividad y el estilo personal, como elementos constituyentes de tales destrezas, lo que implica el uso deliberado de la lectura y la escritura como instrumentos de organización y reorganización del pensamiento. Aunado a lo anterior, distantes también estamos los docentes, dedicados a la enseñanza de la lengua escrita, sobre todo en lo que respecta al aprovechamiento de la lectura, de lograr una verdadera planificación textual que oriente a los estudiantes en el proceso de organización y producción del discurso.

Leer y escribir: ideas para su conceptualización

Di Stéfano (2003) señala que las representaciones sociales que tienen los estudiantes en relación con los términos lectura y escritura inciden en sus prácticas académicas. En tal sentido, el término de representaciones sociales desarrollado por la psicología cognitiva y la sociología del aprendizaje, se entiende como el sistema de valores a través del cual se percibe el mundo y se elaboran respuestas. Bourdieu (citado en Di Stéfano, 2003), señala que "existe lo real y las representaciones de lo real" (p.64). De modo que los comportamientos de los individuos o de los grupos no están determinados por las características objetivas de la situación a la que se enfrentan, sino por la representación que tienen de dicha situación.

De acuerdo con Olson (1998) las ideas tienen tres fuentes: algunas nacen con uno; otras provienen del exterior y el resto están hechas o inventadas por uno mismo. Para Moscovici (citado en Castorina, 2003) el concepto de representaciones sociales puede resultar difícil de captar porque tiene una ubicación ecléctica, que está entre los conceptos psicológicos del sujeto y los conceptos sociológicos que provienen del entorno social de éste.

Extrapolando entonces, tenemos que las representaciones sociales de la lectura y la escritura pueden definirse como el conjunto de ideas que tienen los estudiantes acerca de cuáles operaciones hay que realizar cuando se lee y se escribe; de lo que hay que leer en los textos o escribir acerca de ellos. En tanto, estas representaciones involucran, en el caso de la lectura, las ideas que los alumnos tienen de la finalidad de la tarea que se les pauta, de la institución en la que se encuentran, del rol que se espera de ellos como lectores, así como también de la conciencia relativa al tipo de texto que se considera o no prestigioso como para ser leído.

En este orden de ideas autores como Lerner y Muñoz (1986) y Vieytes y López, (1992), afirman que para algunos estudiantes la lectura resulta ser un esfuerzo perceptivo, un acto de decodificación que consiste en transformar grafemas en fonemas; un hecho pasivo, mecánico donde el lector automáticamente comprende al autor del texto; o quizás la consideran como el resultado de la puesta en práctica de una serie de habilidades cognitivas aisladas.

Por su parte Caldera, (2003) refiere que el acto de leer consiste en captar el sentido y la cualidad del texto escrito, es decir, lo que el texto significa y el modo como significa. Para este autor la lectura como actividad intelectual tiene tres momentos constitutivos: el análisis, en el que se intenta alcanzar o abordar los elementos que componen el todo; la síntesis puesto que se recompone el todo a partir de los elementos obtenidos, y la crítica, porque se busca apreciar el sentido y la cualidad del texto. Tal explicación lo que nos indica es que se trata de un solo proceso en el cual ninguno de los momentos ha de tomarse por separado.

Ahora bien, la escritura, generalmente, por no decir que siempre, es consecuencia del acto de lectura. Para algunos especialistas, como Serrano (2000), escribir es el resultado de un trabajo mental que consiste en realizar una actividad netamente reflexiva y creativa a partir de la que se busca expresar con intencionalidad un discurso coherente, provisto de ideas, pensamientos, sentimientos y experiencias, sustentada en contextos comunicativos específicos. De lo anterior, se desprenden unas interrogantes básicas, a saber: ¿Qué representaciones hemos elaborado los docentes acerca de estas dos prácticas académicas ¿De qué manera acompañamos a los estudiantes en la construcción de los saberes propios de sus disciplinas a través de la lectura y la escritura?

Si leer y escribir son funciones psicológicas de orden superior de qué modo estamos mediando, en la zona de desarrollo potencial, entre estas funciones, los saberes de las disciplinas que administramos y nuestros estudiantes para lograr que estos últimos lleguen a asimilar y a acomodar reiterativamente, en un espiral de aproximaciones sucesivas, estas prácticas académicas.

La lectura y la escritura desde una visión Vigotskiana

Para Lev Vigotski (1973) la lectura y la escritura organizan los procesos psicológicos superiores. Ambas prácticas se valen de la autorregulación voluntaria, la realización consciente y del uso de herramientas y signos para la mediación. En consecuencia, es el individuo quien debe controlar sus operaciones mentales; la posición que adopta ante una obra o autor, la forma como estudia el problema o aborda el proyecto, lo que considera que está aprendiendo y las dificultades que debe superar. En otras palabras, el estudiante es quien debe construir conscientemente la secuencia lingüístico- discursiva, que deberá estar mediatizada no sólo por los hábitos de la escritura, sino por las reglas de la gramática y de la sintaxis. Y en esencia, por el uso de la palabra como modo y medio de expresión entre el sentido subjetivo comprensible (lenguaje interior), para el propio sujeto que escribe, y el lenguaje exterior desplegado, que debe ser comprensible a cualquier interlocutor.

En este sentido, referencia obligada constituyen los trabajos de Luria (1984), para quien el lenguaje interior (LI) indica al sujeto que escribe qué es lo que es necesario realizar y en qué dirección debe orientar la escritura; interrogantes que se convierten en eslabones esenciales en la génesis de la alocución verbal. Tales preguntan a su vez generan un sinnúmero de connotaciones que una palabra posee para el individuo de acuerdo con su repertorio de experiencias, lo que hace al lenguaje interior, inestable, dinámico y cambiante. Sin embargo, la conservación de los enlaces potenciales o nudos del registro semántico primario que tienen lugar en el lenguaje interior, se constituye en la base para la alocución verbal desplegada en el tiempo.

De allí que el proceso de producción discursiva desplegada conocida como escritura involucre una serie de operaciones psicológicas complejas que van desde la sintaxis del sentido a la sintaxis del significado. Es una dinámica inseparable entre lo externo y lo interno y viceversa, en la que se destaca el papel del lenguaje como elemento mediador de los procesos de interiorización de los esquemas de conocimiento.

En consecuencia, es necesario entablar, en palabras de Carlino (2005), un diálogo interdisciplinario, entre especialistas en enseñar su disciplina y especialistas en enseñar a escribir y a leer, para que los profesores de los distintos cursos puedan transmitir a sus alumnos su cabal cultura: sus conceptualizaciones y modos de organización del pensamiento entorno a lo escrito sobre dichos saberes.

Con base en lo expuesto en este apartado nos preguntamos ¿cómo podemos hacer los docentes para ayudar a los estudiantes a que pasen del lenguaje interior abreviado, amorfo por su estructura, al lenguaje exterior desplegado y sintagmáticamente organizado? ¿Cómo ayudarlos a desarrollar prácticas de lectura y escritura autorreguladas y conscientes?

Wagensberg (2000) señala en un artículo publicado en El País de España lo siguiente:

… pensar y experimentar, dos formas de conversar... Comprender y aprender quizá sean, en último término, actividades rigurosamente individuales. Pero ocurren en el extremo de alguna forma de conversación. Un proyecto de investigación, una escuela, una exposición, un museo, un comentario de clase, un texto, una obra de arte o un pedazo cualquiera de conocimiento sólo son algo si proveen estímulos a favor de la conversación (p.1).

Carlino (ob.cit.) propone en su libro una adaptación a la actividad llevada a cabo por una profesora de la Universidad Edith Cowan de Australia, en la que los estudiantes elaboran resúmenes sobre lo leído para ser usados, posteriormente, en el examen final. En hojas partidas por la mitad, para cada clase y en forma optativa, los estudiantes elaboran un resumen de los materiales que serán trabajados. Dicho resumen debe llevar el nombre y el apellido del autor y las respectivas referencias en la parte posterior de la hoja. Deben entregar al docente el texto y éste se lo devuelve el día del examen para que puedan emplearlo como material de consulta. El docente les da la opción de mejorarlo, en el transcurso de las clases, si lo consideran necesario, y llevar la nueva versión, debiendo justificar las razones del cambio. De este modo, se brinda un espacio a los estudiantes para que comenten sus borradores y reescriban el propio texto con ojos de lector crítico.

El pensamiento complejo (PC)

Si bien la complejidad es inherente al campo de las ciencias naturales, no es menos cierta la complejidad del contexto social y humano. En consecuencia, el abordaje de las prácticas de lectura y escritura es primordial en la experiencia educativa. A propósito, cabe recordar, que si el ser humano es la vez biológico, social, afectivo y racional, del mismo modo, la sociedad es el resultado de la interacción de dimensiones de orden histórico, económico, sociológico, político, religioso, entre otros (Morin, 2000).

El pensamiento complejo como lo señala Fraca (2004) "constituye una manera de pensar la realidad" (p.56). Pero además:

…busca no sólo explicar, sino también comprender. De allí su esencia hermenéutica, no sólo distinguir, sino también organizar, no sólo dar explicaciones lineales y causales, sino también tener sentido de la multidimensionalidad y de la recursividad, de la lógica y de la dialógica (p. 65-66).

De acuerdo con la autora para Morin existen dos palabras clave del PC, éstas son: bucle y dialogicidad. El bucle constituye un modo de articular una serie de nociones que de manera concurrente, complementaria y antagónica actúan sobre la realidad. Por su parte, la dialogicidad, sumado a la recursividad son dos de los principios generativos y estratégicos que regulan la complejidad.

En consonancia con lo expuesto anteriormente, podríamos decir que la práctica de la lectura y la escritura viene a ser uno de los bucles más extraordinarios y complejos que caracterizan al hombre, puesto que articula cerebro, mente y cultura, razón, afecto e impulso, individuo, sociedad y especie. No hay cultura sin cerebro humano y no existe capacidad de consciencia y pensamiento sin cultura. La tríada inseparable bio-antropológica razón, afecto e impulso, involucra una relación inestable, rotativa entre estas tres instancias. Del mismo modo, el bucle individuo, sociedad y especie, en el que los individuos son el resultado del proceso reproductor de la especie humana, y que a su vez este mismo proceso sea reproducido por dos individuos, nos habla de la complejidad y el entrecruzamiento de las dimensiones humanas. Por lo tanto, las interacciones entre individuos producen la sociedad y ésta tiene un efecto retroactivo sobre los individuos gracias a la misma cultura.

Como podemos ver, la complejidad humana no se comprendería deslindada de estos elementos que la constituyen. Ahora bien, el modo como dichas nociones son engranadas depende de una relación dialógica y quien las hace interactuar de manera compleja es la recursividad.

Con base en lo anterior, podemos decir que la escritura, como una función psicológica de orden superior, es uno de los medios más versátiles que tiene el hombre para reflexionar acerca de la complejidad de la sociedad, de la naturaleza humana y acerca de sí mismo; lo que la hace ser un proceso multidimensional, acompañado de un cúmulo de experiencias concurrentes, complementarias y antagónicas inherentes a cada uno de los bucles que constituyen el ser y la esencia del homo sapiens, del homo demens, del homo faber, del homo ludens, del homo imaginarius, del homo loquens. Por lo tanto, es un proceso que cuando se comienza a desarrollar no se detiene, sino que se encuentra en permanente transformación en modo de espiral ascendente, como el hombre mismo.

La dialogicidad y la recursividad en las prácticas de lectura

y escritura

La dialogicidad es la posibilidad de reflexionar y abordar en un mismo espacio modos de pensamientos que se complementan y se excluyen. De acuerdo con Morin, Ciurana y Motta (2003) "es la asociación compleja (complementaria/concurrente/antagonista) de instancias necesarias, para la existencia, el funcionamiento y el desarrollo de un fenómeno organizado" (p. 41).

Para Maturana (1991):

Lo que vivimos lo traemos a la mano y configuramos en el conversar, y es en el conversar o "el lenguajear" donde somos humanos. (p.22). En el espacio del diálogo es donde uno puede vivir en exigencia o en la armonía con los otros (p. 34).

El diálogo es un principio clave dentro de la dinámica de la lectura y de la escritura, ya que gracias a él podemos especular, entablar conversación con los otros y con nosotros mismos acerca de nuestras formas de ver y de configurar los esquemas de pensamiento.

La dialogicidad en las prácticas de lectura y escritura o la interacción social entre el yo, el tú y el saber, de acuerdo con Martínez (1997), conforma la unidad compleja que hace posible la existencia simultánea de la unidad y la diversidad a través de la relación intersubjetiva entre los hablantes, en un contexto situacional específico que nos permite ver el lenguaje y los conceptos en pleno desarrollo, la reelaboración de los esquemas de conocimiento y el aprendizaje como procesos dinámicos.

Por su parte, la recursividad constituye un proceso cuyos productos son necesarios para la propia producción del proceso; donde los estados finales son fundamentales para generar los estados iniciales. Es un proceso que se produce y reproduce a sí mismo y se alimenta de una fuente exterior (Morin, Ciurana y Motta, 2003).

En términos concretos podemos decir que la lectura y la escritura son en su esencia procesos recursivos, porque dentro de la dinámica se gesta un constante movimiento en espiral que toma de lo ya dicho para ampliarlo, reelaborarlo y transformarlo en un discurso nuevo, que a su vez será la génesis de otros discursos.

Tal como lo hemos podido dilucidar, desde el comienzo de este trabajo, la lectura y la escritura son procesos regidos en su esencia por los principios mencionados anteriormente, por lo cual, no tendrían sentido sin la asociación compleja de aquellos elementos teóricos que complementan, concurren o se presentan como antagónicos en el desarrollo de ambas prácticas. Además, el acto de lectura y escritura es un ir y venir. Involucra lo intertextual y lo intratextual. Implica examinar la validez de lo leído, para revisarlo y transformarlo; y de acuerdo con Morin (2000), promover desde el contexto educativo el desarrollo de una inteligencia general que actúe sobre lo complejo, (los procesos de lectura y escritura) de manera multidimensional.

Consideraciones finales

Para concluir retomamos lo que plantea Vigotski (1973) cuando señala que "lo esencial del lenguaje no son absolutamente los sonidos, ni los gestos, ni las imágenes, ni las grafías. Lo esencial del lenguaje es la utilización funcional de la palabra y esto es lo que corresponde al lenguaje humano" (p.77).

Las proposiciones incluidas en una alocución desplegada como lo son hablar y escribir tienen no sólo una naturaleza referencial que parte de la práctica de la lectura, sino un significado sociocontextual que se forma en la comunicación concreta entre el lector y el escritor o entre el hablante y el oyente.

El lenguaje escrito es posterior al lenguaje interiorizado (LI) y presupone su existencia. De allí que el acto de escribir implique una interpretación del habla interiorizada, y requiera una estructuración intencional de los significados. Así como el niño, de acuerdo con Vigotski, en su primera infancia construye en su interacción con el medio físico, "esquemas representativos", y en su interacción social, "esquemas comunicativos". Asimismo, el joven y el adulto deben lograr fusionar estas dos líneas que constituyen la dimensión dialógica y recursiva inherente al pensamiento complejo, y en su proceso de interiorización, permitir que el lenguaje tome control de sus facultades mentales y las convierta en palabras con significado.

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