Label Cloud

domingo, 5 de agosto de 2012

Los físicos ya han ‘cazado’ el Higgs 800 veces

.


por Alicia Rivera




El CERN trabaja para caracterizar la perseguida partícula que explica el origen de la masa







Los físicos del CERN, un mes después de la presentación mundial del descubrimiento de una nueva partícula que es casi seguro el perseguido bosón de Higgs, tienen ya casi 800 registros de ella, obtenidos en los dos enormes detectores, Atlas y CMS, que protagonizan la búsqueda. El acelerador LHC y los experimentos funcionan a pleno rendimiento en el Laboratorio Europeo de Física de partículas (CERN), junto a Ginebra, para lograr caracterizar esta partícula clave para entender el origen de la masa.
A medida que avanza la investigación, los físicos del CERN ganan certeza en sus resultados sobre el hallazgo del bosón de Higgs, la partícula predicha hace décadas que permite explicar por qué algunas partículas (como los quarks del núcleo atómico) tienen masa, mientras que otras (como los fotones de luz) carecen de ella. El nivel ha aumentado desde la presentación de los resultados el 4 de julio. A partir de 5 sigma, como dicen los especialistas de física de partículas, se reconoce un descubrimiento y si el pasado diciembre los indicios del Higgs se situaban aún en torno a 3 sigma, hace un mes se había alcanzado 5 sigma. Ahora Atlas lo ha superado: está en 5,9 sigma, lo que significa que la probabilidad de que sea erróneo el resultado es de uno en 550 millones
Cuando chocan las partículas aceleradas en el LHC se generan nuevas partículas, incluido, muy de vez en cuando, el bosón de Higgs. Pero se desintegran casi inmediatamente. Lo que los físicos hacen con sus detectores es registrar esas desintegraciones y reconstruir las partículas de origen para comprobar, mediante complicados análisis, si está el Higgs. Y este bosón puede mostrarse en diferentes tipos de desintegraciones, o canales, como ellos dicen.
En CMS tienen ya unos 430 registros en total “en los cinco canales más importantes de desintegración del Higgs para la masa de 125 GeV”, explica Teresa Rodrigo, presidente del consejo de las instituciones científicas de CMS. La misma responsabilidad, pero en Atlas, la desempeña Martine Bosman: “El número de sucesos [registros] varía mucho en función del canal de desintegración”. En total en este detector, tiene ya más de 350 Higgs.
Que en las colisiones del LHC se ha descubierto una nueva partícula y que muy, muy probablemente es el bosón de Higgs que faltaba en el Modelo Estándar de física de partículas parece claro. Pero los científicos son rigurosos y advierten que no podrán estar completamente seguros de su identidad hasta que no conozcan sus características. Siguen trabajando, pero “de momento no hay resultados nuevos al respecto”, señala Rodrigo. “En esto se concentran ahora los análisis”, añade Bosman.
Tanto Atlas como CMS han enviado esta semana los respectivos artículos científicos para su publicación oficial, con toda la información sobre el hallazgo y los detalles del trabajo de cada uno. Se publicarán a finales de mes en la revista europea Physics Letters B. Los físicos de partículas muy rara vez dan a conocer sus descubrimientos en revistas comoNature y Science, que cubren todos los campos de la ciencia y que ellos no consideran altamente especializadas. Además, como hacen los físicos desde hace unos años, Atlas y CMS han adelantado en internet, en la web Arxiv, los dos artículos, en inglés. Uno se titula Observaciones de una nueva partícula en la búsqueda del bosón de Higgs del Modelo Estándar en el detector Atlas del LHC, y tiene 38 páginas; el otro, con 57 páginas, es Observación de un nuevo bosón de masa 125 GeV con el experimento CMS del LHC.
El LHC seguirá funcionando ininterrumpidamente con las colisiones de protones (utilizadas en la búsqueda y estudio del Higgs) hasta diciembre de este año. Luego se dedicarán unas pocas semanas a experimentos con iones pesados (que necesita otro detector, el Alice) y, a principios del 2013, se apagará la gran máquina científica para, durante un año y medio, hacer la puesta a punto necesaria para aumentar su energía. Ahora están funcionando con 4 teraelectronvoltios (TeV) por haz (8 TeV de energía en las colisiones) y el plan es ponerlo en marcha de nuevo en otoño de 2014 con una energía de 14 TeV (7 TeV por haz).

Diario El Pais 3/8/2012


.



jueves, 19 de julio de 2012

Los gatos de Rivadavia

.


por Enrique Medina



Terminan de jugar al ajedrez y echan una caminata para reacomodar los huesos del atascado cuerpo. La plaza está en su esplendor. Hay gente de todo pelaje y por donde sea. Buscas a la pesca. Colas de dinosaurios reventando colectivos. Maltraído, un arrebatador con portafolios cruza la avenida corrido a los gritos por el asaltado. Otros miserables controlan a sus minas. Minas negras, minas teñidas, minas feas, gordas-regordas, sentadas con la misma hidalguía que las alemanas de Francfurt y Osaka, y en ello el atractivo. Conversan, ríen, se las ve simpáticas. Educados, con elegante discreción los ajedrecistas saludan y ellas les hacen el guiño correspondiente y agradecido. Los amigos son jubilados y con amistad de años. Wilde, uruguayo, harto en toda la vida de tener que aguantar siempre a algún atento pelotudo que le pregunta si Wilde es apellido. Y él que no, que es nombre, y no sé por qué carajo me llamo así y basta. En cambio, Escopeta, que es apodo asimilado en la infancia cuando le decían “Flaco escopeta”, acepta, sin alterar su chicha-calma: Si sigo siendo flaco tengo derecho al apodo, y sonríe. Se sientan en el borde de los canteros, frente al monumento. Son tan veteranos en la plaza que tranquilamente pueden abstraerse de la existencia misma que agita el caótico espacio. Ven sin ver, eso. Y charlan, cuando charlan. Y están en silencio, cuando ídem. No por nada especial, tienen su propio mundo, como cualquiera. Un chico le pregunta a su madre: “¿Qué es eso que está lleno de gatos?”. Y la madre tardando en la duda, intenta: “Y... una casa... para gatos, como el Jardín Zoológico...”. Acostumbrado a salir en defensa de los símbolos, Wilde mueve su cabeza y explica a la madre y el chico que “eso” es el Mausoleo a Bernardino Rivadavia, primer presidente de nuestro querido país y esos gatos son su guardia pretoriana. La mujer promedia su enjuto rostro, seco y sin gracia, y sigue chupando el helado, como si en ello le fuera el esfuerzo del día. El chico se anima: “Guardia ¿qué?...”. Y Wilde se despacha porque el chico le cae bien: “Pre-to-riana..., ¿eh?... Pretoriana, ¿sí?”. El chico como que no, como que es un poco mucho para él, así que, igual que la madre, chupa el helado para hacer tiempo. Y Wilde le dice que el fulano se llamaba Bernardino de la Trinidad González Rivadavia, conocido como Bernardino Rivadavia solamente y mucho más conocido porque la avenida Rivadavia es la más larga del mundo, y dentro del monumento está él; muerto, claro. El chico sonríe, mueve los ojitos y pregunta: “¿Arriba o abajo?”. Wilde piensa que si ese chico fuera su hijo podría tallar un ser excepcional: “Arriba, la parte de abajo es la plataforma, el pedestal del monumento, monumento que hizo uno de los grandes escultores argentinos, Rogelio Yrurtia”. Hay un silencio en el que el chico deja que el helado se le derrita por un costado y dice: “¿Y los gatos?”... Wilde se acomoda mejor, como para enseñar, y larga el rollo sobre la guardia pretoriana, el César, el pretorio, el imperio romano y termina con que los gatos vienen a ser un símbolo, el equivalente de nuestro tiempo, de aquellos valientes soldados que defendían con su vida al César. “Son 574 gatos, ¡bien contados!, incluidos los 18 que nacieron este fin de semana.” El chico lame el costado que se está derritiendo, mira al hombre en silencio, no está seguro si entendió algo o no entendió nada, pero sí sabe que le gustaría tener a ese hombre como padre, o abuelo; y le pregunta cómo sabe tanto. El no contesta, lo hace Escopeta: “Fue maestro y director de escuela”. La mujer, que nada ha escuchado porque está pendiente de otra cosa, dice: ya llegaron; y se lleva al chico sin saludar. El chico al menos sacude la mano libre. “Cayeron los evangelistas”, advierte Wilde. Se quedan en silencio. Al rato, Escopeta le dice: “¿Hacemos la revancha?”. Wilde está de acuerdo: “Dale, vamos...”.

 
 
Página12 6/3/2008.-
 
 
.