Label Cloud

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La belleza

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por Andy Warhol



B: ¿Lleva la ropa de otra o se la compra ella misma?

A: Oh, no no no no. Lleva la ropa de su marido, va al mismo sastre. Por eso se pelean.


Nunca he conocido a nadie a quien no pudiera considerar una belleza.

Todo el mundo es bello en algún momento de su vida. Por lo general, en diferentes grados. A veces, algunos son guapos cuando son bebés y no lo son cuando crecen, pero pueden volver a serlo una vez más cuando envejecen. Otros pueden ser gordos pero tener una bonita cara. O piernas arqueadas y un cuerpo hermoso. O ser la mujer número uno y no tener tetas. O ser la belleza masculina número uno y tener una pequeñísima tú-ya-sabes-qué.

Algunos piensan que todo les sale más fácil a las bellezas, pero en realidad las cosas pueden ser muy distintas. Si eres bella, puedes tener una cabeza de chorlito. Si no eres bella, puede que no tengas cabeza de chorlito, de modo que todo depende de la cabeza de chorlito y de la belleza. La talla de la belleza. Y la cabeza de chorlito.

Siempre me oigo decir: “¡Esa chica es una belleza!” o “¡Ese chico es una belleza!” o “¡Qué belleza!”, pero nunca sé de qué estoy hablando. Honestamente no sé qué es la belleza, y no digamos ya qué es “una” belleza. De modo que eso me sitúa en una extraña posición porque soy famoso por lo mucho que digo: “ésta es una belleza” y “aquél es una belleza”. Hace tiempo en todas las revistas se habló durante un año de que mi siguiente película se llamaría The Beauties (Las bellezas). La publicidad fue estupenda, pero nunca pude decidir quién debería trabajar en ella. Si todo el mundo no es una belleza, entonces nadie lo es, así que no quise dar a entender que las chicas de Las bellezas eran unas bellezas y que las chicas de mis otras películas no lo eran, de modo que tuve que dar marcha atrás por culpa del título. Todo estaba equivocado.

Realmente no me importan tanto las “Bellezas”. Lo que realmente me gustan son los Conversadores. Para mí, los buenos conversadores son unas bellezas porque lo que adoro en realidad son las buenas conversaciones. La palabra misma demuestra por qué prefiero los Conversadores a las Bellezas, por qué grabo más que filmo. No se trata de “chácharas”. Los Conversadores hacen algo; las Bellezas son algo. Lo cual no tiene por qué estar mal, pero simplemente no sé lo que son. Es mucho más divertido estar con gente que hace cosas.



Diario Página12 6/1/2009.-


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